El Barroco fue un fenómeno que se desarrolló en
el siglo XVII, revolucionando los diferentes campos de las artes. A finales del siglo XVI, se puede apreciar un ligero cambio en el Renacimiento.Este nuevo movimiento se caracteriza por:- El esteticismo
- La moralización
- La sátira
En la Arquitectura sufre pocos cambios en su forma, pues se siguen encontrando los mismos elementos dque la del Renacimiento: Columnas, pilatrastas, cornizas, molduras y tímpanos.
Es cierto que el Barroco nace en Italia, pero fue adoptado rápidamente por Francia, Portugal, Holanda y España, que lo desarrolla muy ampliamantre en las colonias del Nuevo Mundo.
El período BARROCO en ESPAÑA o su SIGLO DE ORO
ica en la península; sin embargo, recibió el apodo de Siglo de Oro en el terreno religioso, cultural, artístico, literario, etc. La Reforma católica tuvo sus principales teólogos en España y sus postulados rigieron la codificación artística en nuestro país más allá que en cualquier otra nación del ámbito católico europeo. A esta situación contribuyó el hecho de que el absolutismo monárquico predominante en toda Europa se viera más atenuado ante el poder eclesiástico. Tal situación influye de manera determinante sobre las artes, que serán encargadas en un 90% por la Iglesia, lo que marca el predominio del tema religioso en detrimento de la mitología, pinturas de guerra y profanas. Los óleos encargados son con frecuencia de gran tamaño; emplean colores vivos y muy variados, resaltados por varios focos de
luz que provienen de todos los lados, contrarrestándose unos a otros, creando grandes sombras y zonas iluminadas. Los personajes aparecen en posturas muy dinámicas, con rostros y gestos muy expresivos puesto que el Barroco es la época del sentimiento. Las composiciones grandiosas, con personajes vestidos ricamente, en alegorías religiosas o mitológicas, las grandes escenas de corte o de batalla, son los ejemplos más evidentes del arte barroco. Sobre este tema en particular resulta muy conocido el cuadro de Velázquez llamado Las Lanzas. Los principales focos productores de pintura fueron las capitales Sevilla y Madrid por motivos económicos y administrativos. Los temas, como se ha dicho, son en su mayor parte religiosos. La tipología, dentro de esta temática, es variada. La más importante es el retablo, de origen gótico y mantenido durante el Renacimiento. La diferencia con los estilos anteriores es que el retablo barroco tiene menos escenas y de mayor tamaño, lo que ayuda a que sean "leídos" por el
fiel; además, los santos a los que se dedican son menos conocidos, frecuentemente por responder al nombre del cliente. También las composiciones son diferentes, más complicadas y atendiendo a la normativa contrarreformista: colorido, naturalismo, cercanía al fiel para facilitarle el acceso al dogma católico... Tras el retablo, el encargo más apetecible para un autor es la serie monástica, que puede abarcar desde la decena hasta el centenar de lienzos que se han de colocar en el monasterio contratante. El tema, por supuesto, son los santos, fundadores y figuras célebres de la Orden en cuestión. Era posible combinar formatos, dependiendo de la estancia a decorar. Series conventuales completas no son habituales y lo más frecuente es encontrarlas dispersas, como los monjes mercedarios de Zurbarán que podemos contemplar en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid. Las pinturas de mitología, guerra o profanas son bastante escasas, con frecuencia de autores italianos y siempre debidas al encargo directo de la Corte con motivo de decoraciones palaciegas. Las influencias más evidentes en el Barroco español son de la sempiterna pintura flamenca, de hondo arraigo tradicional por su relación política con las regiones de los Países Bajos, cuyo estilo de esta época, el Barroco flamenco, proporciona modelos a los españoles, en mayor medida quizá de lo que pudo influirles el Barroco italiano. A esto se añade la entrada masiva de obras y autores italianos en la segunda mitad del siglo XVII y la llegada de Rubens a la Corte madrileña, desde la cual las innovaciones de su obra se extienden por todo el territorio nacional. Como se indicaba al principio, el Siglo de Oro fue ilustrado con algunas de las mejores figuras del arte. Contó con una generación de pintores, nacidos en su mayoría en la década de 1590 y por tanto activos hasta 1650-1660. Son pintores como Zurbarán, Velásquez, Alonso Cano, Ribera o Murillo (más joven que los anteriores)... precedidos y seguidos por una pléyade de autores forzosamente ensombrecidos por su genialidad, pero no por ello carentes de calidad. Estos autores son emblemáticos de las Escuelas ya citadas, y por sí mismos describen un espíritu de época que se vio continuado hasta el siglo siguiente y que ha inspirado a los pintores de todo el mundo hasta nuestros días.El período BARROCO en ITALIA
Pintura Barroca en Italia
Características
Las características de la pintura barroca en Italia son:
-Naturalismo, que desemboca en el realismo.
-Se representan todo tipo de realidades (lo bello, lo feo, lo agradable, lo desagradable...).rotagonismo del movimiento (línea abierta).
-Importancia del color. El color predomina sobre el dibujo, sobre la línea. Es un elemento fundamental, sobre todo a partir de los años 20 del siglo XVII. Al contactar con la luz, resultan las formas. En este tratamiento del color existe una evolución:
-Al principio se representan masas homogéneas y compactas.
-Más adelante: pincelada más suelta y técnica de la veladura.
-Relevancia de la luz. Pueden existir grandes contrastes que llevarán al tenebrismo. La luz es utilizada para resolver el problema de la representación del aire que corre entre las figuras, entre los diferentes planos. Se pretende plantear la perspectiva aérea. Para ello, se usa la luz y la sombra, que dibujan el contorno y los planos.
-Profundidad continua. Muy natural y realista: las figuras se funden con el ambiente.
Composiciones asimétricas, sin orden (antecedentes en el manierismo: Tintoretto). Se prefiere la línea diagonal.
-Los temas tratados en la pintura barroca de Italia son:
Hechos religiosos, especialmente místicos (visiones, milagros, etc.) y martirios de santos.
-En estas pinturas religiosas suelen aparecer elementos que realzan el dramatismo sagrado como nubes, ángeles, fuertes fuentes de luz, etc.
-Pasajes mitológicos. Aparecen frecuentes desnudos.Paisajes. No aparecen figuras, como único tema.
Pueden ser paisajes urbanos o rurales.
-Bodegones o naturalezas muertas.
-Retratos, donde se capta no sólo el aspecto físico del retratado sino lo psicológico.
-Temas de género o de costumbre. Escenas de la vida cotidiana.
-Sucesos históricos.
La denominación barroco inglés se utiliza a veces para referirse al desarrollo paralelo que tuvo la arquitectura inglesa en relación a la evolución de la arquitectura barroca en el continente europeo entre el Gran Incendio de Londres de 1666 y el Tratado de Utrecht de 1713.
La estética barroca, que influyó de forma destacad a mediados del siglo XVII en Francia, impactó muy poco en Inglaterra durante el protectorado y los primeros años de la restauración. Durante
décadas, entre la muerte de Inigo Jones en 1652 y la visita de Chr
istopher Wren a París en 1665, no existió ningún arquitecto de primera clase en Inglaterra. El interés por el desarrollo de la arquitectura europea era mínimo.
Wren fue el que inició el estilo barroco inglés, que se diferenciaba del modelo continental por la claridad del diseño y por un gusto sutil por el clasicismo. Después del gran Incendio de Londres, Wren reconstruyó cincuenta y tres iglesias, en las que la estética barroca es evidente, sobre todo en la estructura dinámica y en los múltiples puntos de vista. Su trabajo más ambicioso fue la Catedral de San Pablo (1675 - 1711), que se puede comparar con las bóvedas de las iglesias de Italia o Francia. En este edificio de proporciones majestuosas, el estilo palladino típico de Inigo Jones se funde con la sensibilidad contemporanea continental en un equilibrio magistral. Menos influyentes fueron los intentos de importar la visión de Bernini en la arquitectura de las iglesias inglesas (Thomas Archer lo intentó en la iglesia de Saint John's Smith Square en 1728).
El período BARROCO en FRANCIA
Podría decirse que, históricamente, el Barroco ha sido considerado como un movimiento "del espíritu" debido a la enorme exaltación de las pulsiones humanas presente en las diferentes manifestaciones adscritas a la terminología de dicho periodo, las cuales, de alguna manera, habrían ofrecido oposición a la racionalidad de la corriente anterior, camino que al parecer habría entrado en una fase de agotamiento ya en época manierista.
Sin embargo, y como ya señalaran sabios como Salomón o Terencio mucho antes de este siglo XVII, "no hay nada nuevo bajo el sol"; de esta manera, es posible advertir que el Barroco no inventa nuevas fórmulas estéticas sino que reinventa las previas ya existentes, potenciándolas. Será de esta circunstancia de donde surja ese concepto del "exceso" con el que suele asociarse dicha época, más erróneo en unas ocasiones que en otras, pudiéndose encontrar obras como la fachada este del Louvre, considerada modelo de arquitectura barroca oficial francesa, o los edificios proyectados por Mansart (véase la Iglesia de los Inválidos parisina), en las cuales el clasicismo es patente y el barroquismo queda asociado a la escala y la potencia plástica.
Sobriedad, armonía y claridad van a ser, de esta manera, las tres claves de la arquitectura barroca en Francia, la cual, a diferencia de lo que habría sucedido en el país de origen del movimiento, Italia, estará concebida al servicio del poder establecido político (en vez del religioso) al igual que el resto de las artes. De ahí su majestuosidad y su clara vocación de ostentación.
Arte propagandístico pues, en una época en las que las convulsiones sociales y políticas (no hay que olvidar la proximidad de la Revolución Francesa) serán determinantes a la hora de la creación del nuevo lenguaje. La revisión del urbanismo de las grandes ciudades como París, por ejemplo, vendrá determinada por la exaltación de las
nacionalidades que en estos momentos está viviendo Europa, la cual desembocará en la creación de estados, con sus correspondientes capitales, que deberán adecuarse a la idea de centralismo, magnificencia y orden emanada por el poder del cual serán considerados una proyección.
Así, ciudades, palacios o jardines, el diseño en el país galo estará puesto al servicio de la gloria del rey, llegando éste a controlar, por medio de sus validos, cualesquiera de las diversas manifestaciones artísticas y artesanas que bajo su gobierno tengan lugar (famosísima será la Manufactura de Gobelinos, creada bajo el absolutismo del Rey Sol), siendo el máximo exponente de esta manipulación teatral el Palacio de Versalles, modelo posteriormente muy difundido por Europa y entorno perfecto para la exhibición del poder divino del rey.
"Iniciado" durante el reinado de Luis XIII, será su hijo, Luis XIV, quien contribuya al desarrollo del aspecto que presenta en la actualidad. Pensado como una gran "escenografía" en la cual presentar al monarca y su corte en todo su esplendor, habría cumplido el papel de retiro a la par que de lugar de divertimento.
En él todo está perfectamente medido y controlado; los jardines con su simétrica perfección, la exhuberancia de las decoraciones interiores, la vastedad del terreno o la rotunda elegancia que el exterior del edificio presenta no serían sino símbolos, una vez más, del poder y orden regios. Y para poder alcanzar semejante calidad en la ejecución del entorno en el cual mostrar al rey, éste habría contado con la mano diestra de algunos de los más famosos artistas de la época como Charles le Brun, creador del más claro precedente de Versalles (el Castillo-Palacio de Vaux-le-Vicomte) y habilísimo diseñador, los arquitectos Louis le Vau y Jules Hardouin-Mansart o el proyectista de jardines André le Nôtre.
Quizá el aspecto que más llame la atención de la arquitectura francesa barroca sea la disociación que existe entre lo que prometen sus exteriores y la sorpresa que aguarda en el interior, compuesta por toda una voluptuosa serie de decoraciones y objetos que, en ocasiones, rozan el delirio.
Decoraciones pictóricas, esculturas, objetos muebles… en todos ellos, la profusión de motivos está destinada, al igual que sucederá con el aspecto del continente (mucho más mesurado), a ser una pieza más a añadir al conjunto propagandístico ya visto. Igual sucederá con los jardines, no pudiéndose establecer en ocasiones muy claramente cual es la línea que separa al paisaje con función de decorado del edificio como pretexto para la creación del mismo.
No será, sin embargo, el arte de la monarquía el único desarrollado a lo largo del periodo denominado Barroco francés. Existirá asimismo todo un muestrario de manifestaciones arquitectónicas y plásticas de carácter burgués, caso de los llamados "hoteles", viviendas creadas en las ciudades para personas pudientes, o un género pictórico típico de dicha clase social, muy difundido ya a finales del s.XVI: el retrato (iniciado por Felipe de Champaigne). Al igual que sucedía en arquitectura, en pintura los modelos tomados procederán de los estratos monárquicos y cortesanos principalmente, con notables salvedades, como sucederá en las composiciones de temas campesinos de los hermanos Le Na
in.
Dos van a ser las corrientes principales que será posible encontrar en la pintura de la época; por un lado, aquellos artistas que recogerán influencias del naturalismo y que pondrán su arte al servicio principalmente de la burguesía y, lógicamente, de la Iglesia (la cual demandará modelos fieles a la realidad), existiendo por otro lado los clasicistas, los cuales se adaptarán a los gustos y directrices que la Corte marque, siendo la mitología uno de los temas preferidos por la misma (dentro de esta última tendencia cohabitarán dos grandes maestros como Claudio Lorena y Poussin).
De esta manera, las muestras pictóricas del Barroco francés oscilarán entre los dos extremos definidos por las composiciones equilibradas, con un carácter casi geométrico, y el tenebrismo heredado de Caravaggio.
Algo similar sucederá con las creaciones escultóricas, la mayor parte de las cuales poseerán un carácter igualmente cortesano (mitologías, retratos e imágenes funerarias constituirán los motivos básicos). Dos creadores serán los que ejemplifiquen con sus obras las líneas de expresión que la escultura seguirá en su proceso de creación: François Girardon, representante de una tendencia caracterizada por una elegancia clasicista muy depurada, al servicio de las clases altas, y Antoine Coysevox, de una mayor expresividad y dramatismo, no siendo posible olvidar tampoco a Pedro Puget, cuyas obras estarán en la línea del Barroco considerado más puro.
El período BARROCO en HOLANDA
Pintura Barroca en Holanda

En el siglo XVII, Holanda consiguió su independencia (Tratado de Westfalia), convirtiéndose en un estado con grandes peculiaridades con respecto a otras naciones europeas meridionales:
Se trataba de una república frente a las monarquías europeas.- En el plano religioso, Holanda era calvinista frente al catolicismo europeo.
- El amplio sector burgués existente en Holanda confiere una rica y dinámica economía.
- En el aspecto artístico, las obras se caracterizan por el intimismo y el detallismo, que se refleja, por ejemplo, en la exquisita representación de la calidad de los materiales.
El paisaje holandés influye mucho en su pintura:
Grandes llanuras desde las que se otean amplios horizontes.
Presencia del mar.
Climatología húmeda con cielos nublados
Representación de canales
También alcanza gran importancia el retrato que puede ser individual o colectivo.
Las máximas figuras de la pintura del Barroco en Holanda son:
Frans Hals
Frans Hals fue un pintor de pincelada amplia y en sus retratos apenas se preocupó por la captación psicológica.
Algunas de sus mejores obras son El niño flautista, La gitanilla, Caballeros de la Orden de San Jorge y Regentas del asilo de Harlem.
Rembrandt fue un pintor con mucha personalidad. Es el pintor del hombre, mostrando una visión oscura de su destino, lo que lleva al dramatismo en sus cuadros. Las pinturas de Rembrandt tienden a la oscuridad, a la noche, a la vejez.
Sus cuadros son casi monocromos, ya que emplea un solo color en toda su gama, y de pincelada amplia y gruesa. Además, presta mucha importancia a la luz creando grandes contrastes.
Rembrandt destacó especialmente como retratista, tanto de retratos individuales como colectivos. Una de sus peculiaridades es la numerosa colección de autorretratos que hizo.
Se preocupó mucho por captar la expresión psicológica de los retratados, pero también el aspecto exterior de los mismos.
Jan Vermeer
Jan Vermeer es el mejor representante de los pintore
s intimistas del Barroco de Holanda. Vermeer centra sus escenas en habitaciones y ambientes íntimos. Predominan las representaciones femeninas realizando algún trabajo frente a una ventana luminosa, consiguiendo un excelente dominio de la luz
Las obras más importantes de Vermeer son La tasadora de perlas, La encajera, La lechera, La lección de música., El pintor y la modelo,
Respecto a los paisajes, Vermeer emplea una línea del horizonte muy baja para representar las amplias llanuras holandesas. En estos paisajes representa muy bien la atmósfera, con excelente captación de la luz y sus reflejos.
Jacob Van Ruisdael
Ruisdael fue uno de los paisajistas más importantes del barroco holandés. Algunas de sus principales obras son El molino y Campo de trigo.
Meindert Hobbema
Hobbema fue colaborador de Ruisdael, aunque sus paisajes son más contrastados y luminosos que los del anterior. Su obra maestra es Avenida Middelharnis.
Se trata de un paisaje captado desde un punto muy vista bajo, como si estuviera siendo observado por un caminante. El cielo es amplio y muestra nubes de tormenta. La perspectiva es magnífica mostrando gran acierto en representar la profundidad continua.

No hay comentarios:
Publicar un comentario